viernes, 7 de agosto de 2015

De vuelta a... Estocolmo - Back to... Stockholm (I).

Como ya os comentamos en una de nuestras últimas entradas, este verano hemos repetido destino vacacional. Este año hemos vuelto a Estocolmo, la preciosa capital sueca. Si queréis ver qué es lo que hicimos allí en esta ocasión, seguid leyendo.

Día 1.

En un intento de reducir costes, esta vez escogimos un vuelo con escalas a la ida. Volamos desde Barajas con la compañía Brussels Airlines.



Fueron puntuales, si bien el vuelo de Madrid a Bruselas se nos hizo algo incómodo por un zumbido que duró todo el vuelo y por la maniobra de aterrizaje en la capital belga. Parecía que estábamos dando vueltas o algo así. La escala fue de unas dos horas y media, que nos vinieron bien para comer tranquilamente y pasear un poco por las tiendas del aeropuerto. 



El vuelo de Bruselas a Estocolmo transcurrió sin ruidos ni molestos cambios de rumbo en el aterrizaje. Llegamos al aeropuerto de Bromma, situado a pocos kilómetros de Estocolmo. Desde allí, cogimos el Flygbussarna, que hace el recorrido entre dicho aeropuerto y el centro de Estocolmo cada 10 minutos. Habíamos comprado los billetes por Internet -pagamos 15,94€ (150 SEK)-, ya que salía un poco más barato que hacerlo allí directamente. Durante el trayecto hicimos uso de la conexión wifi.

Al igual que repetimos destino este verano, también repetimos hotel, del que pronto tendréis una nueva reseña.

Tras instalarnos en la habitación y refrescarnos un poco, salimos a comprar algo al supermercado ICA, puesto que cerraba a las 11 (y el LIDL que está junto al hotel cierra a eso de las 9pm). Lo cierto es que con el cansancio del viaje, no apetece ponerse a buscar restaurantes.



Día 2.

El día amaneció anunciando lluvia, que era lo que menos queríamos ese día. Comenzamos la jornada comprando la tarjeta turística Stockholm Card. Nos resultó imposible adquirirla por Internet, como hicimos el año anterior, y no nos quedó más remedio que hacernos con ella en la oficina de transporte del SL de la estación de Fridhemsplan. Compramos la de 3 días, que nos costó 190,72€. El motivo por el cual ya no se vende online es que esta tarjeta desaparecerá a finales de este año, por lo que la única alternativa entonces sería haceros con la My Stockholm Pass, que sólo incluye las entradas a los museos y monumentos, y complementarla con un abono de transporte del SL para vuestra estancia en la ciudad.

Activamos nuestra Stockholm Card en la misma estación y llegamos a la estación de Gamla Stan, la más cercana al Museo Nobel, situado en la Plaza Mayor o Stortorget. El museo no os llevará mucho tiempo, ya que sólo cuenta con unas cuantas salas que repasan algunos de los avances tecnológicos más destacados a nivel científico, y unos paneles informatizados con información sobre los laureados en las diferentes categorías reconocidas en estos premios. Como seguro ya sabéis, estos premios fueron creados por Alfred Nobel, inventor de la dinamita, en un intento por que su apellido fuera recordado por una buena causa. La mayoría de los premios se entregan en la capital sueca, en el Palacio de Conciertos de Estocolmo, pero el premio Nobel de la Paz se entrega en Oslo.

Después de visitar el museo, hicimos una parada para comer en un restaurante en Gamla Stan.

Marox decidió probar los típicos arenques, mientras que Marian apostó sobre seguro con las famosas albóndigas suecas.

Pero todavía no hemos terminado nuestro segundo día en Estocolmo.
Lo que hicimos por la tarde... merece una entrada aparte.
Os dejamos con la intriga.
¡Hasta pronto!


As you learned from one of our latest posts, this year we've come back to a previous holiday destination. And the chosen one was Stockholm, the beautiful Swedish capital. If you want to find out what we did there this time around, just read on.

Day 1.

In an attempt to cut travelling costs, our incoming flight had a stopover. We flew from Madrid-Barajas airport on a Brussels Airlines flight. They were punctual, although there was a disturbing noise throughout the journey and landing maneuvers in Brussels seemed to be taking us in circles. Our change of planes took about two and a half hours, time enough to eat leasurely and take a stroll around the airport's shopping area. 



Our flight to Stockholm was really smooth, taking us to Bromma airport, located a few kilometres from downtown Stockholm. 



From there, we got on a Flygbussarna coach shuttle service, making the journey between said airport and the city every 10 minutes. We've purchased our tickets online -paid €15.94 (150 SEK)-, as tickets were slightly cheaper than if bought on site. We made good use of the complimentary WiFi access during the journey.

And just like we chose the same destination, we also decided to stay at the same hotel, so expect another updated review in the near future.

After getting our stuff in the hotel room and a quick shower to freshen up, we went out to grab something for dinner at the nearest ICA supermarket, as it closed down at 11pm -whereas the LIDL one right outside the Elite Palace Hotel closes at around 9 pm-. The truth is after a long journey we were not really up to the task of finding a place to eat.

Day 2.


It was a cloudy day, screaming rain, which was what we least wanted on this particular day. We began our stroll by getting hold of our Stockholm Card. Unlike last year, we could not buy it online and had to get it from the SL office at Fridhemsplan Tunnelbanna/Metro station. We opted for the 3-day one, that cost €190.72. The reason why we couldn't purchase it online is that it will be discontinued by the end of this year and the only alternative at that moment will be buying both the My Stockholm Pass -which only gives holders admission to museums and attractions – and the SL transport card for the length of your stay.

We activated our cards in the same station and got off at Gamla Stan, the closest one to the Nobel Museum, located in the Main Square or Stortorget. 




The museum does not take long to visit, as it only has several halls with exhibits representing the highlights in different technological fields, as well as some interactive screens with information about the Nobel laureates's achievements. As you probably know, these prizes were created by Alfred Nobel, inventor of the dynamite, in an attempt to be remembered by something good. Most of these prizes are handed out in the Swedish capital, at the Concert Hall, while the Nobel Peace Prize is awarded in Oslo.

After visiting the museum, we stopped to have lunch at a restaurant in Gamla Stan.
Marox ate the typical herring, while Marian played it safe with famous Swedish meatballs.



We've not finished our second day in Stockholm yet.
What we did in the evening..., it deserves a separate post.
We leave you intrigued.
See you!


2 comentarios:

  1. Que pasada! Y yo que nunca he salido de españa...!
    Besos

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